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Virgen de Czestochowa

Virgen de Czestochowa

Los peregrinos de la JMJ viajan hasta Polonia para visitar al Papa y oír su palabra. Hoy les acompañamos desde aquí en la contemplación de un icono, la Virgen de Czestochowa, que acogerá la visita de muchos peregrinos.

El icono

Se trata de un icono bizantino de 122,2 cm, 82,2 cm y 3,5 cm, cuya autoría se atribuye al apóstol san Lucas.

En él vemos representada a la Virgen como Hodigitria, la Virgen que señala a Jesús como camino de Vida.

El Niño, sostenido por el brazo de su Madre, sujeta la Palabra, signo de que Cristo es la Palabra hecha carne. Con la otra mano bendice a la Virgen. Jesús viste de rojo, precediendo la pasión que va a recibir.

El manto de la Virgen es azul y estrellado: está revestida del cielo. Su rostro, sin expresión alguna, como es típico en los iconos bizantinos, no mira al Niño, sino a los fieles que se acercan a adorarla.

Las marcas de su rostro

Nos preguntamos por las marcas de su rostro y de su cuello. Este icono ha viajado desde Jerusalén, donde lo encontró santa Elena, a Constantinopla, y quinientos años después, a la actual Polonia.

Allí la Virgen mora en una capilla del castillo de Belz. Durante un asedio por parte de los musulmanes, una lanza penetra en la capilla y rasga el cuello de la Virgen.

San Ladislao, príncipe polaco y gran devoto, decidió trasladar la imagen a su ciudad natal, Opala, para mantenerla segura. En una parada del viaje, en Czestochowa, la imagen se guardó en una colina (Jasna Góra). A la mañana siguiente el príncipe preparó todo para partir, pero sus caballos no querían andar, lo que él interpretó como una señal de que la Virgen debía quedarse allí. El santo mandó construir una iglesia y un monasterio de los Padres Paulinos, que guardan y veneran este icono hasta hoy.

En 1430 un grupo adherido a la contrarreforma saquea la iglesia y roba varios objetos, entre ellos el icono. Al marcharse, los caballos no querían caminar; sabiendo que se trataba del icono de la Virgen, lo tiraron al suelo y se rompió en tres partes. Uno de ellos rajó su rostro con un cuchillo hasta tres veces y, antes de que pudiera volver a hacerlo, la Virgen comenzó a sangrar.

Se ha intentado restaurar el cuadro varias veces, pero siempre aparecen estas marcas.

En 1656 la Virgen es coronada como Reina y Protectora de Polonia.

Juan Pablo II y la Virgen de Czestochowa

Juan Pablo II estaba muy unido a esta Virgen. Hoy recordamos esta oración que le dedicaba:

«Madre, soy todo tuyo y aquello que es mío es tuyo».