Hemos realizado y entregado un icono de gran formato para la parroquia de San Juan Bautista en Bérchules (Granada).
Para pintarlo hemos seguido el tipo iconográfico del Juan el Bautista del siglo XIII que se conserva en el monasterio de Santa Catalina, en el monte Sinaí. En él, san Juan aparece de cuerpo entero sosteniendo y señalando un cordero, imagen de Cristo en la eucaristía.
De la oscuridad a la luz

El icono se ha pintado de la oscuridad a la luz. Primero se hace un fondo oscuro en las ropas, el cuerpo… y después se añaden las luces que forman los volúmenes. Al final vienen los trazos vivos: pequeñas líneas más iluminadas que marcan los rasgos de san Juan. No siguen una luz dirigida, porque no vienen de fuera: son el soplo del Espíritu que vemos en las personas inundadas de Dios.
Símbolo y profecía
La figura central nos presenta al último de los profetas en movimiento, con el pie derecho adelantado, preparado para luchar por la verdad.
Todo en este icono es símbolo y profecía. El ambiente desértico y árido al que se retira san Juan comienza a florecer: es la esperanza de la profecía del Salvador que viene con fuerza, y un reflejo de nuestra vida cuando dejamos entrar en ella al Mesías.

La entrega y bendición del icono

Tuvimos la gracia de poder entregar el icono en mano. Explicamos a los fieles sus características y cómo lo habíamos realizado, compartimos con ellos la eucaristía y, más tarde, una cena con algunos seminaristas, el párroco, César, y otro sacerdote.
Para nosotras fue una experiencia de acogida por su parte, y un regalo poder compartir un momento como la bendición del icono.













