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Icono del Llanto sobre Cristo para el Viernes de Dolores

Viernes de Dolores: icono del Llanto sobre Cristo

Este Viernes de Dolores presentamos el icono «Llanto sobre Cristo», para acercarnos a él y orar en este tiempo hasta la Pascua, cerca de la Virgen y de su sufrimiento.

El icono está inspirado en el detalle «Descendimiento y Llanto» que se encuentra en la iglesia de la Presentación de Cristo, en Patmos (1620-1645). Está pintado sobre tabla con la técnica tradicional del temple al huevo y pigmentos, y dorado con oro de 24 quilates.

Cristo, preparado para la sepultura

En el icono vemos a Cristo ya preparado para la sepultura, pues se acerca la Fiesta Pascual, completamente envuelto en los brazos de su Madre. Nos transporta a los iconos de la Natividad, en los que Jesús aparece envuelto en las vendas del mismo modo.

El rostro de Cristo mantiene su luminosidad: de Él irradia una luz perfecta. Son pocos los iconos en los que encontramos los ojos del Señor cerrados; solo los referidos al Sábado Santo.

No hay signos claros del sufrimiento que acaba de acontecer. Aunque el momento histórico del icono es posterior a la Pasión y la Crucifixión, el icono va más allá: quiere que, al mirar a Cristo, veamos al Hijo de Dios. Que podamos mirarlo como lo hacía el centurión y reconocer: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios».

Las lágrimas de María

María recoge a Cristo con la delicadeza de una madre; lo sostiene como acariciándolo. La luz que se desprende del Hijo irradia también sobre ella. Dos lágrimas caen de sus ojos.

«¿No era necesario que el Cristo soportase este sufrimiento?»

Lc 24, 26

La Virgen llora, pero no de manera desesperada: sus lágrimas son fuente de consuelo. Llora y venera el cuerpo de su Hijo.

Este icono nos pone frente a la realidad: el hombre sufre. María, en este abrazo, nos lleva a mirar el dolor y a ver su significado espiritual. Nos consuela, nos acoge y nos acompaña en Cristo.

«Alivia las penas de mi alma doliente, oh tú que consuelas todas las lágrimas sobre la faz de la tierra; pues liberas a los hombres de las enfermedades y suavizas la angustia de los pecadores».

¿Se celebra la Vigilia Pascual 2020? Covid-19

¿Se celebra la Vigilia Pascual 2020? Covid-19

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha compartido el decreto que os dejamos a continuación. En él, «En tiempo de Covid-19», se nos aclara que la Pascua es una fiesta inamovible, pues es el corazón del año litúrgico.

Todos sabemos que, debido a la epidemia del coronavirus, esta Semana Santa será muy diferente a las anteriores. Desde Iconosycirios trabajamos para que en esta Fiesta de la Pascua sigan luciendo los cirios pascuales, dando fe de que Cristo se consume hasta su última gota, y dando también luz: la luz de la Resurrección y la esperanza de volver a reunirnos pronto en nuestras iglesias.

Decreto «En tiempo de Covid-19»

En el difícil tiempo que estamos viviendo a causa de la pandemia del Covid-19, considerando el impedimento para celebrar la liturgia comunitariamente en la iglesia según lo indicado por los obispos para los territorios bajo su jurisdicción, han llegado a esta Congregación peticiones concernientes a las próximas fiestas pascuales. En este sentido, se ofrecen indicaciones generales y algunas sugerencias a los Obispos.

1. Sobre la fecha de la Pascua

La Pascua, corazón del año litúrgico, no es una fiesta como las demás: celebrada durante tres días, el Triduo Pascual, precedida por la Cuaresma y coronada por Pentecostés, no puede ser trasladada.

2. La Misa Crismal

El Obispo, valorando el caso concreto en los diversos países, tiene la facultad de posponerla a una fecha posterior.

3. Indicaciones para el Triduo Pascual

Donde la autoridad civil y eclesial ha establecido restricciones, se siga lo siguiente.

Los Obispos darán indicaciones, de acuerdo con la Conferencia Episcopal, para que en la iglesia catedral y en las iglesias parroquiales, incluso sin la participación física de los fieles, el Obispo y los párrocos celebren los misterios litúrgicos del Triduo Pascual, avisando a los fieles la hora de inicio, de modo que puedan unirse en oración desde sus propias casas. En este caso son de gran ayuda los medios de comunicación telemática en directo, no grabados.

La Conferencia Episcopal y cada una de las diócesis no dejen de ofrecer subsidios para ayudar en la oración familiar y personal.

Jueves Santo. En las iglesias catedrales y parroquiales, en la medida de la posibilidad real establecida por aquellos a quienes compete, los sacerdotes de la parroquia pueden celebrar la Misa en la Cena del Señor; se concede excepcionalmente a todos los sacerdotes la facultad de celebrar en este día la Misa sin el pueblo, en un lugar adecuado. El lavatorio de pies, que es facultativo, se omite. Al final de la Misa en la Cena del Señor se omite la procesión y el Santísimo Sacramento se reserva en el sagrario. Los sacerdotes que no tienen la posibilidad de celebrar la Misa rezarán las Vísperas (cf. Liturgia Horarum).

Viernes Santo. En las iglesias catedrales y parroquiales, en la medida de la posibilidad real establecida por aquellos a quienes compete, el Obispo/el párroco celebra la Pasión del Señor. En la oración universal el Obispo diocesano se encargará de establecer una especial intención por los enfermos, los muertos, quienes han sufrido alguna pérdida (cf. Missale Romanum, p. 314, n. 13).

Domingo de Pascua. Vigilia Pascual. Esta se celebra solo en las iglesias catedrales y parroquiales, en la medida de la posibilidad real establecida por aquellos a quienes compete. Para el «Inicio de la vigilia o lucernario» se omite el fuego, se enciende el cirio y, omitida la procesión, se hace el pregón pascual (Exsúltet). Sigue la «Liturgia de la Palabra». En la «Liturgia bautismal» solo se renuevan las promesas bautismales (cf. Missale Romanum, p. 371, n. 55). Posteriormente, la «Liturgia eucarística».

Para quienes no pueden unirse a la Vigilia Pascual celebrada en la iglesia, recen el Oficio de Lectura indicado para el Domingo de Pascua (cf. Liturgia Horarum).

Para los monasterios, seminarios y comunidades religiosas, decida el Obispo diocesano.

Las expresiones de piedad popular y las procesiones que enriquecen los días de la Semana Santa y del Triduo Pascual, a juicio del Obispo diocesano, podrán ser trasladadas a otros días convenientes, por ejemplo, el 14 y 15 de septiembre.

De mandato Summi Pontificis pro hoc tantum anno 2020.

En la Sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, 20 de marzo de 2020.

Robert Card. Sarah
Prefecto

✠ Arthur Roche
Arzobispo Secretario