La Noche de Pascua es uno de los momentos ideales para bautizar, junto con la Epifanía y Pentecostés. En estos días señalados recibimos más encargos de velas para bautismo, y entre ellos sobresale la Vigilia Pascual. ¿Por qué se bautiza en Pascua?
Muchos padres y padrinos eligen esta noche por tradición. Hoy queremos adentrarnos en el significado del bautismo y de este día, que unidos alcanzan su máximo sentido.
El primer sacramento
El bautismo es el primer sacramento, la puerta a la vida espiritual y cristiana. Recibe su nombre de la palabra griega baptizein, que significa «sumergir».
Este acto sepulta el pecado original, que lleva a Cristo a morir en la Cruz para nuestra salvación, y a la vez el bautizado resurge como nueva criatura, resucitando con Cristo. La Noche de Pascua, Cristo ha vencido a la muerte: es nuestra propia renovación bautismal.
El paso del mar Rojo
El bautismo tiene su prefiguración en la Antigua Alianza, sobre todo en el paso del mar Rojo por el pueblo de Israel. El agua es símbolo de la vida, y el mar, de la muerte.
«¡Oh Dios!, que hiciste pasar a pie enjuto por el mar Rojo a los hijos de Abraham, para que el pueblo liberado de la esclavitud del faraón fuera imagen de la familia de los bautizados».
Vigilia Pascual, Bendición del agua: Misal Romano
El pueblo de Israel sale de la esclavitud a la libertad, igual que el bautizado se libera para poder cumplir la voluntad de Dios.
Un don y una gracia
Los cristianos vivimos el bautismo como un don: quien lo recibe no hace ningún esfuerzo ni mérito para ello; se le concede como una gracia.
La Iglesia acoge a los que van a ser bautizados como la Virgen acoge en su seno al Señor, para ser gestados y dar a luz a Cristo. «Ya no soy yo, es Cristo quien vive en mí», dirá san Pablo.






